Minatitlán: la intolerancia del gobierno federal y estatal frente a sus críticos

AMLO se enfurece y arremete contra sus críticos afirmando que han tomado cartas desde el primer momento, que pronto visitará el municipio y afirma que ha visitado Minatitlán unas 50 veces a lo largo de su carrera política.

En los últimos tiempos los gobiernos se han vuelto cínicos, evasivos, incapaces de actuar de forma directa sobre los temas ríspidos, esos que provocan incomodidad porque en la mentalidad estrecha y tramposa de los poderosos les generan riesgos, pues pueden descalificarlos ante la opinión pública.

 

EL GOBIERNO DE LOS SONDEOS

Esta tendencia se extiende cada vez más a todos los niveles de gobierno, lo mismo el federal, estatal o municipal. Nos hemos vuelto víctimas del “gobierno de los sondeos”, como escribió Sartori para definir esta actitud cómoda de la administración pública que se lava las manos como Pilatos y sólo se dedica a “gobernar” tratando de quedar bien con las mayorías.

En esa lógica, el uso de la fuerza pública cada vez es menor, incluso cuando es necesaria para imponer el orden. La autoridad se ve impedida para implementar los mecanismos de control para desalojar invasores de vías públicas porque el panóptico del video, que se encuentra en cualquier dispositivo, provoca un linchamiento público contra los policías represores, quienes se enfrentan con los manifestantes. Unos y otros son violentos, pero las autoridades son las que en esa difusión mediática tienen más que perder.

Las autoridades han sido rebasadas por la protesta social, que lo mismo se lanza contra las vallas de la frontera sur para reventar los candados e ingresar sin control para recorrer el país, que un grupo de 20 señoras furiosas cierra el Periférico porque quiere sacar a un profesor que trata mal a sus hijos.

 

MINATITLÁN, NI RESPONSABILIDAD NI JUSTICIA

Recientemente la tragedia en Minatitlán, donde un comando armado irrumpió en una fiesta y asesinó a 13 personas, entre ellas un bebé de un año, puso en evidencia la inacción gubernamental, toda vez que ni el gobierno de Minatitlán, de Veracruz ni de México se han responsabilizado por el clima de inseguridad que prevalece en la región y en el país.

Veamos. En el ámbito estatal, el gobernador Cuitláhuac García parece más preocupado por catalogar el asunto como un caso policiaco aislado, en lugar de vincularlo como expresión de los altos índices de inseguridad que desde hace muchos años prevalecen en la entidad. “No habrá impunidad a pesar de las eternas investigaciones de la FGE (Fiscalía General del Estado). Habrá más detenciones”, dijo. Sin intención de resolver el asunto, sólo fija su confrontación con la Fiscalía General de Veracruz y demagógicamente promete acabar con la impunidad, lo cual no es una promesa efectiva para resolver el asunto.

Por su parte, Andrés Manuel López Obrador ha sido objeto de críticas en redes sociales precisamente por no aparecer en el lugar de los hechos para apoyar a los familiares en su duelo o dar explicaciones, porque todo sucedió en el incómodo periodo vacacional; en su lugar, se enfurece y arremete contra sus críticos afirmando que han tomado cartas desde el primer momento, que pronto visitará el municipio y afirma que ha visitado Minatitlán unas 50 veces a lo largo de su carrera política, por lo que a él no le preocupa la opinión de la prensa fifí y de los conservadores porque no tiene nada que temer en virtud de que siempre ha actuado correctamente.

 

AMLO RESPONDE A CRÍTICAS

Y por si no fuera suficiente, el presidente de todos los mexicanos arremetió contra sus detractores con un mensaje en su cuenta personal de Twitter para poner en su lugar a todos sus adversarios, que insisten en desbarrancar al gobierno: “Callaron como momias cuando saqueaban y pisoteaban los derechos humanos y ahora gritan como pregoneros que es inconstitucional hacer justicia y desterrar la corrupción. No cabe duda de que la única doctrina de los conservadores es la hipocresía. Son como sepulcros blanqueados”.

La población de Minatitlán merece una respuesta responsable de los gobiernos; sin embargo, para ellos es más importante salvar su imagen. A diferencia de otras administraciones, la actual asume la posición de “están con nosotros o están en contra”, será muy complicado deslindar responsabilidades si el criterio es: “los conservadores quieren a toda costa debilitar a la cuarta transformación”.

El presidente ha subrayado que defenderá la libertad de expresión, ésta que ha costado mucha sangre en nuestra historia. Las críticas de los distintos sectores a los gobiernos no tienen que ser necesariamente un ataque ideológico para desmantelar el régimen, si de verdad apuestan por la libertad de expresión hay que escuchar a los propios y a los adversarios y no abusar de todas las mañanas en un eterno monólogo por descalificar a quienes piensan diferente. Entonces: ¿somos o no somos democráticos? ¿Este gobierno es la venganza contra quienes históricamente han golpeado al movimiento lopezobradorista?, ¿o es el inicio de una nueva sociedad basada en la reconciliación donde todos tienen derecho de expresarse, incluso si no se piensa como el gobierno federal?

Autor: Mario Ortiz Murillo

Maestro en Estudios Regionales, realizó estudios de Marketing político y gubernamental. Académico, periodista y sociólogo urbano; amante de los mejores y peores lugares de la Ciudad de México, a la que pensó que le venía mejor rebautizarla como Estado de Anáhuac que CDMX. Desertor de la burocracia convencido de la poderosa energía de la sociedad civil y marxista especializado en la corriente Groucho (Marx). De profundas raíces fronterizas chihuahuenses, se siente más juarense que Juan Gabriel, aunque ninguno de los dos haya nacido en la otrora Paso del Norte. A punto de doctorarse, le ha faltado tiempo (y motivación) para lograr el grado. Observador de la política nacional e internacional que siempre le resulta un espectáculo más divertido que la más sangrienta de las luchas de la Arena Coliseo. Entre los personajes que más ha respetado en la política se encuentran Heberto Castillo, Arnoldo Martínez Verdugo, Valentín Campa, Carlos Castillo Peraza, Luis H. Álvarez, Olof Palme, Willy Brandt y Fidel Castro. Todavía sueña que en este país la izquierda merece una oportunidad para llegar a la Presidencia de la República; espera verlo antes de morir.



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