Olvido cubano

Tatiana Huezo refleja la vida de una familia de Cuba en Notas para no olvidar.

Soy admirador de Tatiana Huezo desde su tesis del Centro de Capacitación Cinematográfica, El lugar más pequeño, en la que ofrecía una conmovedora mirada de la guerra civil en El Salvador, su país de origen. 

Luego, nos impactó su corto Ausencias, acerca de las desapariciones forzadas; pero, sobre todo, Tempestad, la historia de dos mujeres víctimas de la violencia, que obtuvo cinco Arieles, entre ellos el de mejor directora.

Por todo lo anterior nos sorprendió Notas para no olvidar, que se acaba de estrenar en la Cineteca Nacional, donde cambia de tono, en lo que parecen unas vacaciones en Cuba, donde convive con tres generaciones de una familia, en apariencia, común.

A diferencia de Epicentro, un documental de Hubert Saupner presentado en el FICUNAM, Tatiana no ve desde fuera el asunto, sino que se convierte en parte de la familia. Se solidariza con ese matemático que guarda en sus libretas el número de huevos que ha freído en un viejo sartén, que ha tenido que ser parchado; sueña con la joven Leidy y su fiesta de 15 años, y muestra la preocupación de Edward por su operación de cataratas.

Huezo se convierte en testigo de la visita de Barak Obama y sus promesas de paz, olvidadas por Trump, así como del fallecimiento de Fidel Castro.

No hay ningún mensaje propagandístico ni ninguna mirada paternalista.

Notas para no olvidar es, pues, un sencillo testimonio acerca de una familia de tantas, cubana.  

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Por: Jorge Carrasco V.

Egresado de la Facultad de Ciencias Políticas de la UNAM. Periodista activo desde 1981 en diversos medios. Especialista en temas internacionales, deportes y espectáculos. Autor de biografías sobre Pedro Infante y Joaquín Pardavé de Editorial Tomo.


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