Pobre de Hidalgo, de los tres no se hace uno

Aunque los precandidatos solo se señalan sus defectos, que los tienen, algo bueno deben tener para llegar a la antesala del Poder Ejecutivo.

Los tres precandidatos a la gubernatura de Hidalgo son unos engendros de satanás, además de corruptos, flojos, soberbios y estúpidos, son algo así como lo peor que le podría pasar a la humanidad, pero que por alguna razón -que desconocemos- uno de los tres será nuestro gobernador o gobernadora.

 

Los calificativos de arriba no son producto de esta mesa de redacción, esos los guardamos para ser lo más equitativo posible y no ser proclive a algún partido, candidato o candidata, los señalamientos de arriba es lo que opinan los tres elegidos de cada uno de ellos, resulta curioso que ninguno se haya expresado bien de sus contrincantes políticos o al menos reconocerse algún logro o cualidad, o ya de a perdis decir que son buenas personas.

 

En esta lógica ninguno tendría que gobernar Hidalgo, y si fuéramos un poquito quisquillosos estarían tras las rejas, internados, solos o en alguna situación totalmente ajena a la antesala del poder, porque para estar encabezando tres propuestas a la gubernatura algo bueno deben de tener, ya que ni todo es malo ni todo es bueno.

 

La realidad es que a los tres precandidatos a la gubernatura de Hidalgo les falla una pata, un brazo, algún órgano vital, el oído y seguramente la vista, y está bien, eso pasa después de mil y un batallas, nadie llega completo a la orilla, pero recuerden que al final en la tierra de los ciegos, el tuerto es rey.


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