AMLO y su optimismo pendejo

El discurso de AMLO oscila entre sus buenas intenciones y la pesadumbre de las pendejadas, o errores que se cometieron en los sexenios anteriores.

Increíble pero cierto: conferencia tras conferencia y declaración tras declaración, AMLO se descose con un optimismo pendejo diciendo que los avances del país están a la vista y que vamos bien, quizá no a la velocidad que él quisiera que salieran las cosas, pero, pero, pero yo sólo pregunto: ¿por qué si estamos tan bien, estamos tan mal?

 

¿Y EL PARAÍSO TERRENAL?

Entre peras y perones de los huevos que están pelones, resulta que el paraíso terrenal jamás ha llegado en ningún sexenio posrevolucionario, no importando si es tricolor, blanquiazul o moreno, y afirmar lo contrario sería poco menos que crear un cuento de hadas donde los duendes nos traen la olla de las monedas de oro, lo cual sólo puede quedarse en cuento de hadas.

Sin embargo, entre sus dientes como perlas y su cabecita de cebollín, Manuelovich no deja de hablar de logros de su incipiente sexenio que no están acompañados estrictamente por las cifras, y en el caso concreto de la inseguridad, las muertes violentas ya sobrepasan los datos duros de otros sexenios. Esto debería preocuparle al Peje, pero en términos de la neta, no demuestra ni un ápice de congoja.

El discurso de AMLO oscila entre sus buenas intenciones y la pesadumbre de las pendejadas, o errores que se cometieron en los sexenios anteriores, lo cual merece distinciones claras:

  1. No existen mayores logros estructurales en lo que va del sexenio que nos hagan suponer que el país camina y que indicadores como el PIB, empleo-desempleo, inflación, o bien, seguridad, pobreza y desigualdad no variarán en pro de la ciudadanía y su estabilidad.
  2. Pese a que México se ha vuelto el principal socio comercial de Estados Unidos, no implica un cambio de fondo en la estructura productiva y en la redistribución de la riqueza.

 

NO SE CONFUNDA, PRESIDENTE

Este piso de reflexión debería aleccionar al Peje acerca de que no se puede pasar por el arco del triunfo la realidad. Una cosa es defenderse de impugnaciones alarmistas y otra muy distinta hacer caso omiso de las señales que manda la realidad; no entenderlo es caer en un optimismo pendejo, sórdido y culero.

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Por: Carlos Barra Moulain

Carlos Barra Moulain es Dr. en Filosofía Política, su ciudad natal es Santiago de Chile, encuentra en el horizonte social su mejor encuentro con la historia y hace de las calles el espacio de interacción humana que le permite elevar su conciencia pensando que la conciencia nos ha sido legada por los otros.


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