La corrupción del intelecto

Nada tan vacío y desolador como que te tiren a la cara que eres un intelectual de bolsillo, sobre todo cuando lo hacen aquellos que sólo sirven para comparsa de los políticos y la politiquería, dimensión de la corrupción intelectual que lo lastima todo.

Lo podrido de la corrupción del intelecto estriba en la obsecuencia del acto mentiroso, aquel que intenta engañar y esconder intenciones oscuras que pretenden manipular la verdad o la veracidad de los hechos; a ello me he rehusado, siempre en lo que escribo sobresale mi rebeldía.

En una conferencia que impartí, uno de esos yupis de pacotilla me dijo que debería abandonar el escritorio y “prácticamente” iniciar la revolución armada; lo miré y me empecé a cagar de la risa, el auditorio se molestó y entonces respondí con la ironía de siempre: “¿Acaso Gandhi hizo una revolución armada?, ¿no fue Gutenberg un verdadero revolucionario con la invención de la imprenta?, ¿es acaso mi palabra menos fuerte y válida que la de aquel que tiene más notoriedad?”.

El auditorio entendió. Cada quien desde el intelecto y su compromiso social puede contribuir a enderezar y dar luz a otros caminos; no todo se hace desde la armas, incluso los cambios sociales más importantes en la historia de la humanidad no se lograron con las armas, sino con la paz.

Hoy escribo para mí, he dejado de escribir para los demás, por ello mis palabras son más fuertes y sólidas, porque quien las lee, me lee a mí, a mi espíritu, al verdadero yo que no intenta quedar bien con nadie o prostituir su intelecto por unos pesos; he dejado de lado la competencia intelectual porque siempre me pareció incompetencia intelectual, era como correr en una carrera de ciegos.

La pendejería del intelecto me parece lacerante, culera y sórdida; es tener que luchar en la tierra de nadie para que alguien entienda que la prosa se come a la vida, pero también la revive, la salva y la lleva desde la razón a la imaginación que la nutre, con el prodigio de la luz para aquellos que tienen una mente lúcida y sin falsas intenciones.

¿Corrupción del intelecto? Claro, existen intelectuales que corrompen la verdad, que la vuelven espada del mal, que hieren con lo que hacen parecer cierto y que en realidad es un despropósito del intelecto.

Autor: Carlos Barra Moulain

Carlos Barra Moulain es Dr. en Filosofía Política, su ciudad natal es Santiago de Chile, encuentra en el horizonte social su mejor encuentro con la historia y hace de las calles el espacio de interacción humana que le permite elevar su conciencia pensando que la conciencia nos ha sido legada por los otros.



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