Gustavo Petro, una nueva esperanza de paz para Colombia

El reto es mayúsculo para Gustavo Petro, quien desde la presidencia buscará pacificar Colombia después de años de un gobierno que se dedicó a confrontar entre sí a la población.

Una nueva luz de paz se ha encendido en Colombia. El exguerrillero del M-19, Gustavo Petro, fue elegido el 19 de junio como presidente de Colombia y este domingo 7 de agosto ha asumido la presidencia de su país para convertirse en el primer presidente de izquierda en la historia moderna de Colombia.

Petro se comprometió, frente a una multitud de colombianos en Bogotá, a hacer renacer a Colombia después de años de violencia, para lo cual tiene cuatro años y el apoyo de una mayoría de izquierda en el Congreso.

Con Petro, después del presidente Juan Manuel Santos, premio Nobel de la paz, vuelve a surgir la esperanza de la pacificación total en Colombia; después de cuatro años de gobierno Iván Duque (2018-2022), quien alimentó el odio y la división de los colombianos. Ahora, Colombia se suma al bloque de países latinoamericanos que están girando a la izquierda, como en la primera década de este siglo, esperando que Lula llegue al poder en Brasil, para comenzar a reescribir una historia nueva del subcontinente.

Le queda mucho trabajo por hacer a Gustavo Petro, pero en principio se ha dirigido a los grupos armados que aún operan en Colombia y les hizo una nueva propuesta para firmar un tratado de paz definitivo: “Hacemos un llamado a todos los grupos armados a relegar las armas a las nebulosas del pasado. Aceptar beneficios legales a cambio de la paz, a cambio del cese definitivo de la violencia”, señaló el nuevo presidente de Colombia.

Pese a los acuerdos de paz con las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) de 2016, algunos frentes no aceptaron la pacificación junto con el Ejército de liberación Nacional de Colombia, el movimiento armado más antiguo de ese país, por lo cual Petro tiene mucho trabajo por hacer ahora, además de luchar contra el crimen organizado que controla el narcotráfico, pues Colombia es el mayor productor mundial de cocaína y Estados Unidos su principal mercado, lo que implicará abrir una puerta de diálogo y redefinir las relaciones entre ambos países para enfrentar este enorme problema.

Por ello es válida la propuesta del presidente colombiano de convocar a una convención internacional para hacer un frente común a las drogas en el mundo, lo que implica considerar seriamente lo que señaló Petro: “La guerra contra las drogas ha fortalecido a las mafias y debilitado a los Estados”, en una guerra no declarada contra el crimen organizado, el cual he penetrado las estructuras de los gobiernos.

Petro no solo deberá tener el apoyo del Congreso para echar a andar sus reformas, sino recursos económicos para ponerlas en marcha y seguir alimentando las esperanzas de millones de colombianos. Encontrar los recursos financieros para sus planes y proyectos implicará aumentar impuestos a los más ricos de su país y mejorar su recaudación. Todo ello, en medio de una economía con una inflación de 10.2%, una tasa de desempleo de 11.7% y un nivel de pobreza de más del 39% de la población.

Autor: José Luis Ortiz Santillán

Economista, amante de la música, la poesía y los animales. Realizó estudios de economía en la Universidad Católica de Lovaina, la Universidad Libre de Bruselas y la Universidad de Oriente de Santiago de Cuba. Se ha especializado en temas de planificación, economía internacional e integración. Desde sus estudios de licenciatura ha estado ligado a la docencia como alumno ayudante, catedrático e investigador. Participó en la revolución popular sandinista en Nicaragua, donde trabajó en el ministerio de comunicaciones y de planificación. A su regreso a México en 1995, fue asesor del Secretario de Finanzas del gobernador de Hidalgo, Jesús Murillo Karam, y en 1998, fundador del Centro de Estudios de las Finanzas Públicas de la Cámara de Diputados del Congreso de la Unión.


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