Que el aumento se note en el servicio

Si el usuario va a poner más dinero, quienes prestan el servicio tienen que responder con más responsabilidad. Las unidades deben estar en mejores condiciones, los choferes deben estar bien identificados, los tarifarios deben verse con claridad y la autoridad debe vigilar que las reglas se cumplan, no sólo anunciarlas.

Después de meses de rumores, finalmente se confirmó el aumento al transporte público en Hidalgo. En la mayoría de los casos el pasaje pasará de 10 a 12 pesos, una noticia que evidentemente no cae bien en el bolsillo de la gente, sobre todo en familias donde se toman dos, tres o más unidades al día. Ahora, también hay que decirlo: el transporte público no puede estar fuera de una realidad económica al alza, tomando en cuenta que la gasolina, las refacciones, las llantas, el mantenimiento y la operación diaria cuestan mucho más que hace algunos años.

 

Por eso, el tema no debería reducirse sólo al aumento. Claro que a nadie le gusta pagar más, pero tampoco es realista pensar que una tarifa puede quedarse congelada mientras todo alrededor se encarece. Entonces, la discusión importante no debe ser propiamente el aumento, sino lo que se debe recibir a cambio: si la gente va a pagar más, entonces también tiene derecho a recibir un mejor servicio.

 

Durante años, muchas personas han usado un transporte público que deja mucho que desear: unidades sucias, descuidadas, con vidrios polarizados, música a todo volumen, operadores que manejan con prisa o con el celular en la mano, rutas poco claras y, en algunos casos, una sensación de inseguridad que se vuelve parte del paquete. Entonces sí, puede entenderse que suba la tarifa, pero lo que no puede aceptarse es pagar más para seguir igual.

 

El aumento obliga también a los concesionarios y a los choferes. No puede verse como un simple ajuste económico ni como una ganancia automática. Si el usuario va a poner más dinero, quienes prestan el servicio tienen que responder con más responsabilidad. Las unidades deben estar en mejores condiciones, los choferes deben estar bien identificados, los tarifarios deben verse con claridad y la autoridad debe vigilar que las reglas se cumplan, no sólo anunciarlas.

 

Porque ese ha sido muchas veces el problema: se hacen compromisos, se anuncian mejoras, se habla de supervisión, pero con el tiempo todo vuelve a la normalidad; y la normalidad, para muchos usuarios, no es precisamente buena. Si se dijo que habrá mantenimiento, orden, limpieza, seguridad y revisión de unidades, entonces eso debe notarse en la calle, en las rutas y en cada viaje. No nada más en el discurso.

La ciudadanía puede entender que los precios cambian con el tiempo. Lo que no tiene por qué aceptar es que cambie sólo la tarifa y no el servicio. Si el pasaje sube a 12 pesos, también debe subir la calidad, la seguridad y la responsabilidad de quienes mueven todos los días a miles de personas. Porque pagar más por lo mismo es el peor negocio.






Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *