Sin sindicato no hay paraíso

La UAEH tiene sin pago, pero con infinidad de actividades, a cientos de docentes que no forman parte del sindicato en un periodo vacacional que prácticamente no existió.

La vida de muchos profesores y alumnos se mide en semestres. ¿Qué es un semestre? Una unidad de medida que marca el paso del tiempo y que determina las decisiones y el curso de las acciones de las autoridades y personas que laboran en instituciones educativas de nivel medio superior y superior a lo largo y ancho del país.

Con todo y las dificultades que ha representado la educación a distancia, el próximo 3 de agosto inicia el semestre julio-diciembre en la Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo. Ya se veía venir la imposibilidad de hacerlo de manera presencial, sobre todo cuando el semestre pasado nunca terminó verdaderamente.

Se escucha por todos lados que, a pesar de que el semestre finalizó en el mes de junio, decenas de actividades referentes a la vida académica de la institución siguieron abarrotando los grupos de whatsapp de los docentes y las bandejas de entrada de sus correos electrónicos. Peticiones sobre encuestas, boletines sobre los conciertos de la Orquesta, videos institucionales, noticias de la universidad y mil etcéteras más no han permitido a los trabajadores de la UAEH tener el espacio mental para hacer frente al nuevo semestre que empezará en pocos días.

¿Por qué esto es importante? Porque una organización que no termina por comprender que no son dueños de sus trabajadores no puede darles el respeto que se merecen: el respeto a su tiempo, a su trabajo y al salario, que muchos de los docentes no están recibiendo estas vacaciones.

En la UAEH, si no eres un trabajador con sindicato (es decir, una gran mayoría de la plantilla total de la institución) no se pagan algunas quincenas al año porque el contrato se suspende. En otras ocasiones, más o menos, se respetaba el período vacacional y no se pedía ninguna actividad a los docentes. No hay trabajo, no hay pago, la cosa no era tan complicada.

Sin embargo, con todo lo malo que ha traído el covid-19el trabajo no ha paradode hecho se ha multiplicado y la remuneración está congelada para todos los empleados que no tienen sindicato y que han tenido que aprender a vivir bombardeados de información sobre una institución que necesita reconstruir su credibilidad para con el grupo más importante: su propia comunidad.



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