Los países petroleros se esfuerzan por reequilibrar los mercados del petróleo, entre ellos, México. El pacto alcanzado este año entre los miembros de la Organización de Países Exportadores del Petróleo (OPEP) y los no miembros del cartel petrolero, como Azerbaiyán, Bahréin, Brunéi, Guinea Ecuatorial, Kazajistán, Malasia, México, Omán, Rusia, Sudán y Sudán del Sur para reducir su producción de petróleo y reactivar los precios, parece estar teniendo éxito al remontar éstos por encima de los cincuenta dólares.

La propia Agencia Internacional de la Energía (AIE) ha señalado que los países productores de petróleo no miembros de la OPEP han cumplido su compromiso y al mes de julio habían reducido la extracción del oro negro en un 82%, al dejar su producción en 447 mil barriles diarios; con ello, habrían reducido su producción en 40 mil barriles diarios, respecto al mes anterior, unos 18 mil 373 millones de barriles diarios.

Lo precios del petróleo han llegado a los 51 dólares por barril. El precio del petróleo Brent del Mar del Norte volvió al umbral de 51 dólares, después de caer dos veces más de lo esperado producto de las noticias sobre los inventarios de crudo de Estados Unidos, los cuales se habrían reducido en 7.2 millones de barriles, mientras que los especialistas esperaban sólo una caída de 3.12 millones.

Sin embargo, pese a los esfuerzos que realicen los países petroleros por reducir su producción y hacer aumentar los precios del crudo en los mercados, éstos podrían no reaccionar, pues al final no necesariamente la caída de los precios internacionales del petróleo podría estar ligada a una sobreoferta mundial, sino a una caída generalizada de la productividad en el planeta.

Antes y después de la crisis financiera mundial, iniciada en Estados Unidos en 2008, el ritmo de crecimiento de la productividad económica mundial había ido disminuyendo, no sólo por la transformación de la producción industrial y el surgimiento de la nueva industria menos contaminante y más demandante de fuerza de trabajo altamente calificada, sino porque la vieja industria basada en el consumo de la energía fósil se ha ido reduciendo, y con ello, el planeta se enfrenta hoy a la disyuntiva de qué hacer con el petróleo.

La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) ha dicho que “una característica notable del período actual ha sido la continuación de una desaceleración a largo plazo en el crecimiento de la productividad, que ha ido de la mano con los débiles niveles de inversión” a nivel mundial; a la vez, Paul Krugman, premio Nobel de Economía, ha dicho que la productividad no es todo, pero a la larga es casi todo; por lo tanto, si la productividad no mejora, difícilmente los precios del petróleo volverán a superar los 100 dólares por barril.

Autor: José Luis Ortiz Santillán

Economista, amante de la música, la poesía y los animales. Realizó estudios de economía en la Universidad Católica de Lovaina, la Universidad Libre de Bruselas y la Universidad de Oriente de Santiago de Cuba. Se ha especializado en temas de planificación, economía internacional e integración. Desde sus estudios de licenciatura ha estado ligado a la docencia como alumno ayudante, catedrático e investigador. Participó en la revolución popular sandinista en Nicaragua, donde trabajó en el ministerio de comunicaciones y de planificación. A su regreso a México en 1995, fue asesor del Secretario de Finanzas del gobernador de Hidalgo, Jesús Murillo Karam, y en 1998, fundador del Centro de Estudios de las Finanzas Públicas de la Cámara de Diputados del Congreso de la Unión.


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