Temibles pandilleras

La cinta de Julián Hernández narra la historia del grupo conocido como Las Castradoras de Santa Fe.

Desde su anterior filme, Rencor tatuado, el cineasta Julián Hernández cambió de género, lo que le ha servido para alcanzar mayor público y madurez.

La diosa del asfalto, actualmente en la Cineteca Nacional, narra la historia de una pandilla de mujeres que en la década de los 80 fue bautizada como Las Castradoras de Santa Fe.

El guion de Inés Morales y Susana Quiroz se inicia con un concierto de Max, la diosa del asfalto (una espléndida Ximena Romo, ya convencida de que Esto no es Berlín), al cual asiste la recién liberada Ramira (una temible Mabel Cadena, la hija de Porfirio Díaz en El baile de los 41), que ajustará cuentas con su antigua lideresa, que las abandonó durante 10 años.

En un largo flashback nos cuentan la historia de las cinco pandilleras, a quienes hay que sumar a la huérfana lumpen Guama (Alejandra Herrera), a la fresita sacrificable Sonia (Samantha Orozco) y a la incondicional de Ramira, la Carcacha (Nelly González). Las cinco deberán luchar contra el machismo, los padrastros violadores y las autoridades que abusan de ellas.

Auténticas precursoras del movimiento feminista, resultan un fascinante universo que había permanecido casi virgen en el cine mexicano, que solamente les dedicó una cinta a Los Panchitos y a otras bandas como Intrépidos punks.

Para los amantes del rock, hay canciones de Jessy Bulbo y una participación especial de la legendaria Baby Bátiz.

Apoyado por un buen reparto femenil y una danzante cámara de Alejandro Cantú, Hernández consigue su mejor película.

Autor: Jorge Carrasco V.

Egresado de la Facultad de Ciencias Políticas de la UNAM. Periodista activo desde 1981 en diversos medios. Especialista en temas internacionales, deportes y espectáculos. Autor de biografías sobre Pedro Infante y Joaquín Pardavé de Editorial Tomo.


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