Xóchitl Gálvez debe saber que el enemigo está en casa

“En el discurso nadie secunda a Xóchitl Gálvez, ella intenta avanzar, poner en la palestra una narrativa que fortalezca su campaña, pero Moreno Cárdenas y Carolina Viggiano tienen otros planes”.

Pasan las semanas y también la euforia que ocasionó la precandidatura presidencial de la hidalguense Xóchitl Gálvez, pues mientras que Andrés Manuel López Obrador la mencionaba desde Palacio Nacional, más crecía su imagen pública y su empatía con la gente, incluso en su momento se le reconoció la manera en que enfrentó al jefe del Ejecutivo federal, porque lo hizo con valentía.

La senadora panista tiene en sí misma la enfermedad y el remedio que la pueden catapultar o sepultar, porque si bien es cierto que ha logrado echarse a muchas y muchos mexicanos a la bolsa con una estrategia inicial certera –recordemos que desplazó a Beatriz Paredes, a Enrique de la Madrid y a otros más-, también lo es que en las últimas semanas ha parecido que se le acabó la creatividad.

Y es que, si analizamos lo que ha ocurrido con ella desde que se consolidó su candidatura, los partidos coaligados como el PRI y el PRD posaban a su lado para salir en la foto y aceleraron una euforia colectiva aprovechando el momento de fama de la originaria de Tepatepec. Pero Gálvez debe saber que hay factores que no juegan ni jugarán a su favor a la hora decisiva: uno de los enemigos que manchan su imagen es el PRI de Alejandro Moreno, un personaje que tiene al otrora partido poderoso sumido en la peor crisis de su historia.

Si ya de por sí la imagen del tricolor le pesa a Xóchitl Gálvez, todo lo que Alejandro Moreno y sus secuaces tejen a sus espaldas es aún más peligroso, porque lejos de ganar adeptos, van desmoronando su imagen pública. Se ve difícil que Xóchitl crezca más en los próximos meses, se ve difícil que pueda con la maquinaria guinda, y no es porque Claudia Sheinbaum sea un perfil contundente, simplemente que ambas tienen circunstancias diferentes.

A estas alturas, lejos de cerrar filas entre los partidos coaligados, cada uno jala agua para su molino, se ven más distantes y distintos en su narrativa ideológica; hay muchas pruebas de ello, pues mientras Xóchitl le hizo un guiño a Movimiento Ciudadano, el multicitado Alito” Moreno se encargó de reventar la posibilidad de una probable alianza: fiel a su estilo, no acuerda, no construye, no cabildea, sólo destruye todo lo que tiene a su paso.

En el discurso nadie secunda a Xóchitl Gálvez, ella intenta avanzar, poner en la palestra una narrativa que fortalezca su campaña, pero Moreno Cárdenas y Carolina Viggiano tienen otros planes, ellos ya apretaron el botón de emergencia y se quedaron con candidaturas plurinominales al Senado para no correr riesgo alguno. Y es que, si estuvieran seguros de que la panista pudiera dar siquiera la pelea por la Presidencia, seguramente habrían elegido ir por tierra para legitimar el puesto que ocuparán los próximos seis años.

Xóchitl debe saber que ya todo está armado al margen de lo que ella haga; aprovechando su imagen, muchas y muchos ya tienen hueso por varios años más.

Hace unos días pudimos ver la caída libre de la candidata cuando se subió al tren de una estrategia” orgánica en la que el diputado Rubén Moreira, ataviado con gafas de rockero, publica en sus redes sociales un juego de palabras que muestra su desesperación, lo secundó Carolina Viggiano en el mismo sentido y de igual manera lo hizo Xóchitl Gálvez pensando que eso le daría más empatía con la gente. Pero no sólo fue grotesco, de mal gusto y evidencia amplia de sus limitaciones políticas, porque hacerle caso a Alejandro Moreno, a Carolina Viggiano y a Rubén Moreira es ponerse un revólver en la cabeza y jugar a la ruleta rusa. Ojalá se acuerde cuando la excandidata a gobernadora se puso una bata y guantes de box, ya que según sus asesores eso conectaba con la gente; lamentablemente para ella, lo único que le conectaron fue un nocaut que la dejó exhibida y fuera de toda posibilidad de ser gobernadora.


ARCHIVADO EN:
, , , , , , , , , , , ,