¿Y el Plan B?

VAYAMOS UN PASO ADELANTE. Aunque la estrategia aplicada para contener el Covid-19 en Hidalgo es la adecuada –aunque de manera muy atropellada en Pachuca-, es necesario pensar en qué sigue, pues también la economía sufrirá daños quizá inevitables pero sí posibles de prever y, por tanto, sujetos a resarcir a la brevedad.

Hasta ahora las medidas tomadas por el gobierno del estado, y en el mismo tenor algunos alcaldes, son muy buenas porque privilegian la prevención contra el Covid-19 y en el caso de Omar Fayad se deben reconocer, además, las acciones que ya están en marcha para hacerle frente a los casos de personas contagiadas, por ejemplo el Hospital de Respuesta Inmediata, sí, el inflable, pues habla de cómo la tecnología es un excelente camino para servir a la ciudadanía.

Del mismo modo, el C5i se utiliza como centro de orientación y servicios con especialistas médicos, que pueden hacer VIDEOCONSULTAS con quienes presenten posibles síntomas o tengan dudas sobre el coronavirus. Se trata, sin duda, de grandes aciertos y deben reconocerse.

Las medidas de prevención son adecuadas y las de atención, también. Pero en este escenario el “PLAN B” debe ser tan importante como las medidas ya en marcha, en el entendido de que algunas de ellas involucran fuentes de empleo y actividad económica, requieren de consensos para lograr una participación responsable y convencida de los ciudadanos, que seguramente esperarán al siguiente paso para proteger lo más posible a la economía.

Cerrar las escuelas es una medida acertada, sin duda, como las demás que tienen que ver con oficinas oficiales y de gobierno; el problema empieza cuando se decide el cierre total de centros nocturnos, discotecas, bares, cantinas, cines, teatros, casinos, templos, bibliotecas, museos, gimnasios y comercio en vía pública, además de restringir actividades en plazas públicas, que son por su naturaleza fuentes de empleo y dependen de su funcionamiento para solventar gastos que inician con el pago de salarios.

De acuerdo a la gravedad del problema las medidas parecen adecuadas, pero la respuesta del Consejo Coordinador Empresarial da a entender que la alcaldía de Pachuca no dialogó ni llegó a acuerdos con los empresarios y dueños de negocios, lo que abre la puerta para amparos que ya anunciaron.

¿Son malas las medidas?, desde luego que no, pues son necesarias. El problema no es el qué, sino el cómo, pues se pudo lograr lo mismo si se hubiera consensuado el asunto. Como quien dice: “No hagas cosas buenas que parezcan malas”.

Esto es en Pachuca, y seguramente en el resto del estado se decidirán las cosas de acuerdo al escenario que se presente, con la salvedad de que, con toda seguridad, será mediante acuerdos, diálogo y consenso, en el entendido de que no hay nada más importante que el derecho a la salud y a la vida.

Todo esto supone un Plan B en el que haya caminos para las empresas y negocios que se vean forzados a cerrar, para los trabajadores que pueden sufrir si dejan de laborar. Una duda muy concreta es: ¿qué pasa con los salarios de los negocios que cierran?, porque los trabajadores dependen de sus quincenas y el marco legal del país les garantiza el pago en salario mínimo por lo menos durante un mes, en causa de cese laboral por motivos sanitarios. Dejar en claro este tema dará tranquilidad a los trabajadores e impedirá abusos de los patrones.

Otro caso es el de los migrantes de Hidalgo, que verán afectados sus empleos y seguramente regresarán a Hidalgo en busca de trabajo y salud. También es necesario poner orden en las grandes tiendas, que ante las compras masivas suben los precios inexplicablemente, pues si venden más, ganan más y no se entiende sino como un abuso.

El Plan B cerraría con fortaleza lo que ya se tiene caminado como respuesta contra el Covid-19, desde luego, dando por sentado que nada es más importante que la salud y la vida. Cuestión de acuerdos, como decía aquel viejo comercial: “Hablando se entiende la gente”.

Autor: Adalberto Peralta Sánchez

Nací el 11 de mayo de 1946 en un pueblito que tiene una laguna con patos y un parque con bancas con el nombre grabado del donante. Una de esas bancas tiene el nombre de mi padre. Estudié Filosofía y ejerzo el periodismo desde hace varios años. Colaborar con mi hijo en EFFETÁ me llena de orgullo. Trataré de hacerlo bien.



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