El orden social de los pobres

La pobreza en la que se encuentran millones de personas en todo el mundo no puede ser explicada por la falta de inteligencia o aptitud, sino por la opresión ejercida por aquellos en el poder.

Cuando se aprecia la vida de manera uniforme, se extravía la razón, se confunden los sentidos y se pierde el valor de esa vida.

La realidad social no es uniforme ni simultánea; vivimos en un pluriverso donde en ocasiones confluyen múltiples realidades y, pese a que nos ampara una misma ley, a nivel fáctico se cometen actos de dominio, desencuentro e inequidad que nos enfrentan con otros seres humanos.

Incontables veces he sostenido la tesis de que la pobreza en nuestro orden sistémico no obedece a una batalla fallida de un núcleo social que no puede afrontar los retos que impone la evolución, reglas y desarrollo económico en la economía de mercado; mucho menos he aceptado la tesis de que la generación y acumulación de la riqueza se debe al grado de inteligencia entre los seres humanos, es decir, que las personas más inteligentes producen y atesoran más, o bien, la tesis darwiniana del más apto.

Escruto con valor científico que la riqueza y su generación se empoderó en nuestro orden sistémico a través de la violencia de Estado y su control político, que confirió dominio de propiedad aventajando con ello a grupos de poder dentro del Estado; al grado que permitió el robo, el despojo y la opresión de unos grupos sociales frente a otros, inclusive, creando mitos sobre la detentación de la riqueza, religiosos, antropomórficos y con la misma ley a través de la espada, la maldad y el avasallamiento.

En el planeta existen millones de personas en condición de pobreza; tendríamos que ser unos verdaderos pendejos para pensar y admitir que esto se debe a que son poco inteligentes, poco aptos o de razas inferiores, calificativos dignos de una condición kafkiana, pero jamás cercana a la realidad.

No existe inteligencia, aptitud o virtud al crear leyes de opresión que se construyen en la asimetría de la violencia del poder, por el contrario, ello revela el control político proclive al despojo y concentración de la riqueza en los que vivimos y que son perceptibles a simple vista, con el castigo que impone para los que son vulnerados y desposeídos de apreciar que el mundo puede construir aposentos de lujo, salud de primer mundo, atavíos dignos, educación para el porvenir y dignidad; sin que nada de ello les pertenezca ni por inteligencia, aptitud o fuerza biosocial, aunque la posean.

 

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Autor: Carlos Barra Moulain

Carlos Barra Moulain es Dr. en Filosofía Política, su ciudad natal es Santiago de Chile, encuentra en el horizonte social su mejor encuentro con la historia y hace de las calles el espacio de interacción humana que le permite elevar su conciencia pensando que la conciencia nos ha sido legada por los otros.


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