La historia detrás de la historia

Durante décadas, el pueblo de Hidalgo ha estado sometido al control de quienes ostentan el poder y lo han hundido en la pobreza. Es tiempo de un análisis profundo y de salir a las urnas para decidir el cambio que tanto necesita la entidad.

La clase política tradicional cambió la historia en México; en términos estrictos, creó su interpretación de la construcción del poder político y normalizó los abusos de poder institucional, concentrando las decisiones públicas desde el Poder Ejecutivo, que encarnó al mesías, ese mismo que se negó a dejar el poder, haciendo de la silla presidencial un trono tricolor.

 

No debe existir un análisis mordaz que destruya cualquier realidad. Analizar implica someter a juicio desde la oscilación del deber ser y el ser; en este caso, la ontología del poder en México refleja en la institucionalización del poder un canal político que naturalizó el abuso del poder y ungió a una clase política en una especie de génesis de una estirpe que no se equivocaba en las decisiones públicas.

 

La historia detrás de la historia de la clase política tradicional se basó en el abuso de poder que subyugó y oprimió a generaciones completas, creando el imaginario de “vigilar y castigar”, de modo que en los procesos electorales se amedrentaba a los ciudadanos para controlar su decisión del voto, mientras a través de los distintos aparatos ideológicos del control del Estado, como la educación, la comunicación, la familia, los sindicatos, la represión legal, entre otros, se garantizaba el neoesclavismo de un  pueblo sumido en la ignorancia y la pobreza.

 

Pensando su realidad, la asimetría social del pueblo de Hidalgo denota la enorme opresión económica y cultural, al grado que problemáticas como la migración, el abandono del campo, el analfabetismo y la concentración de la tierra y la riqueza son los condimentos de un pueblo sometido por esa clase política tradicional, que sin esperanza vive en el ostracismo del poder político.

 

En este impasse de la conciencia política, el actual proceso electoral se cierra y la decisión ciudadana sigue siendo la mayor herramienta de control y dirección del ejercicio público, pero ello implica la organización de la sociedad civil y su real interés por ser partícipe de la toma de decisiones que impida que se vuelva a contar una historia detrás de la historia, que impida que el engaño político sea el instrumento que se encarna en una despensa, en ladrillos, en la prebenda que todo lo ensucia y lo corrompe para agarrar del estómago -o de los huevos- a los ciudadanos.

 

Consultoría política: barra_carlos@hotmail.com. Suscríbete a mi canal de YouTube: “Ciudadanía de Kristal.

Autor: Carlos Barra Moulain

Carlos Barra Moulain es Dr. en Filosofía Política, su ciudad natal es Santiago de Chile, encuentra en el horizonte social su mejor encuentro con la historia y hace de las calles el espacio de interacción humana que le permite elevar su conciencia pensando que la conciencia nos ha sido legada por los otros.


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