Los yerros escarlatas (II)

La defensiva de los Diablos Rojos tuvo varios resbalones la temporada pasada.

Desde el arranque de la temporada se sabía que la principal carencia de los Diablos Rojos era el pitcheo, pero a eso hay que añadirle otras pifias administrativas.

Luego de que hizo la pretemporada con los escarlatas, Alonzo Harris fue enviado a Oaxaca. El jardinero estuvo a punto de convertirse en el primer 40-40 de la Liga: terminó con 39 homerunes, 117 carreras producidas y 45 robos, cifras que ningún rojo alcanzaría.

Asimismo, casi nadie recuerda al cubano antesalista Adonis García o al jardinero venezolanoOswaldo Arcia, que fueron dados de baja al poco tiempo. Igual suerte correría Cyle Hankerd, de quien dijeron que nunca se recuperó completamente.

Ya avanzada la temporada se trajo al utillity Alex Valdés, pero se le envió a Oaxaca para darle cabida al ex liga mayorista Brandon Phillips, que lució con el guante pero que nunca pudo batear consistentemente. Sin embargo, la ofensiva no fue el problema: Jesús Fabela tuvo el mejor año de su carrera con un grueso .368, seguido por Emmanuel Ávila, una milésima abajo. Conviene recordar que empezó de short stop, para darle cabida al cubano García, que nunca respondió.

Se esperaba que Japhet Amador conectara muchos homerunes en el nuevo estadio, pero, aquejado por una lesión en el talón, solo dio 28 con 115 producidas, para encabezar a los pingos en ambos renglones.
Solamente David Vidal lo secundó, con 20 palos de vuelta entera y 87 producciones. También quedaron sobre la cifra mágica Juan Carlos Gamboa, .345, y Carlos Figueroa, .318. Jorge Cantú fue relegado a la banca, pero alcanzó a batear una docena de cuadrangulares. Armando Araiza se apoderó de la receptoría, pero su bateo decayó al final y fue sustituido por Ricardo Valenzuela.

El verdadero talón de Aquiles fue el cuerpo de lanzadores, sobre todo tras la salida de Luis Alfonso Mendoza, quien no pudo ganar. Víctor Bojórquez fue criticado por aguantar de más a sus pitchers, pero no tenía mucho de dónde escoger.

Los abridores norteamericanos permanecieron todo el año: Patrick Johnson, 10-5, y Matt Gage, 10-4, pero con un alto 4.81 y 5.57,respectivamente.

El máximo ganador fue el velocista Octavio Acosta,con 12-8 y 5.40, y el veterano Arturo López, con 6-4 y 5.48.

El verdadero dolor de cabeza fue el relevo intermedio y el cerrador: desfilaron J. Martínez, Pedro Beato, J. Valdés, el japonés Yokohama y el norteamericano Dusten Knight, para finalmente quedarse con el maleta zurdo Andrew Faulkner, el velocista Arquímides Caminero y el cerrador Grant Sides, que tampoco fueron la solución.

Este es el cuerpo que deben cambiar si quieren competir la temporada entrante.

Autor: Jorge Carrasco V.

Egresado de la Facultad de Ciencias Políticas de la UNAM. Periodista activo desde 1981 en diversos medios. Especialista en temas internacionales, deportes y espectáculos. Autor de biografías sobre Pedro Infante y Joaquín Pardavé de Editorial Tomo.



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