Difícil candidatura de unidad en el PRI

Si no hay un acuerdo real en que uno tiene que ceder para que el otro sea el candidato, porque no puede haber dos, el PRI corre el peligro inminente de tener que entregar el poder después de más de 90 años de tenerlo.

Pese a que la prédica en el PRI es hacer de la unidad su gran coraza para la elección del 5 de junio y ganar la gubernatura, lo que se ve es que ni siquiera en el tema de la candidatura se ha podido lograr, pues por lo que se sabe, lo más seguro es que se registren dos aspirantes: ISRAEL FÉLIX y CAROLINA VIGGIANO, con todo lo que significa de falta de entendimiento y acuerdo y el daño a la unidad, que inevitablemente se afecta con este hecho.

 

En este proceso priista son los hechos los que hablan y marcan rumbo, y lo que se ve es la lucha de los dos contendientes por la candidatura, sin que ninguno ceda, y en el caso de uno de ellos, con expresiones rudas en las que incluso parece retar la autoridad y fuerza del gobernador para influir en la decisión, argumentando que estos son otros tiempos.

 

Por lo que se ve, una es la apuesta del PRI NACIONAL y otra la del PRI LOCAL, con la presencia del gobernador. Llama la atención, por su significado, la presencia de una alta dirigente del PRI ESTATAL en los recorridos de precampaña de uno de los aspirantes, con lo que queda claro que la dirigencia nacional tiene una apuesta decidida que, todo indica, no camina por la misma senda que la apuesta local.

 

La unidad tricolor no es cuestión de fotografías, sino del convencimiento de que si no van realmente juntos tienen perdida la batalla, porque los aspirantes del PRI, por más fuerza y seguidores que tenga cada uno en lo individual, separados poco tienen que hacer ante el ejército de Julio, el general moreno.

 

Faltan pocos días para la gran decisión, y si no hay un gesto de generosidad y lealtad de los aspirantes para llegar a un acuerdo real en que uno tiene que ceder para que el otro sea el candidato, porque no puede haber dos, el PRI corre el peligro inminente de tener que entregar el poder después de más de 90 años de tenerlo.

 

En esta hora lo que se ve es un partido con dos opciones: una local, con la bandera fuerte del gobernador, y la del PRI NACIONAL, con una apuesta de indudable presencia en el estado, pero ya con efectos en la unidad, sin la cual no ganan.

 

Lo que parece urgente es aceptar que tienen que hilar muy fino para no llegar con resentimientos y facturas a pagar con el grupo que no gane, y aceptar que nunca como ahora pueden perder.

 

Otra cosa es la negociación para la alianza con el PAN y el PRD, que ya se les adelantaron y señalan que los esperan para negociar y que no se conformarán con “pellejos” en los acuerdos. Todavía no hay pastel y ya pelean las rebanadas.

 

No se ve fácil la candidatura en el PRI HIDALGO, pero es una oportunidad para ver el tamaño real de los tricolores que buscan la gubernatura.

 

Autor: Adalberto Peralta Sánchez

Nací el 11 de mayo de 1946 en un pueblito que tiene una laguna con patos y un parque con bancas con el nombre grabado del donante. Una de esas bancas tiene el nombre de mi padre. Estudié Filosofía y ejerzo el periodismo desde hace varios años. Colaborar con mi hijo en EFFETÁ me llena de orgullo. Trataré de hacerlo bien.


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